Coste de la película: $40 mill.
Recaudación USA: $28 mill.
Nos llega la última película de Jason Stathman, empeñado en ser el nuevo Stallone del cine americano, con una nueva película de acción vertiginosa y pocas novedades que contar.
Esta película llena de acción sigue en la línea de las últimas propuestas de este actor, al que todo hay que decirlo, se le dan muy bien estos papeles de tipo duro en que mata a todo bicho viviente.
Con un coste medio para este tipo de productos, aunque algo bajo para un película de acción con explosiones, stuntmans (dobles de riesgo) y persecuciones en coche, han conseguido un acabado de lo más digno, con una muy buena factura y habiendo aprovechado muy bien el dinero con el que han contado.
La recaudación ha sido mínima para lo que se esperaba de este remake y para lo que suelen recaudar las películas de este actor, por lo que podemos decir que ha sido un sonoro fracaso, aunque con su estreno en otras partes del globo y con la aceptación que tiene este tipo de productos en los espectadores más jóvenes conseguirán sufragar costes.
En esta cinta protagonizada por un asesino a sueldo, la historia es lo de menos, se han centrado en las escenas de acción dándole a la película un ritmo frenético, de acción trepidante, con momentos que cortan la respiración y otros que son en los que se desarrolla la historia que nos sirven de descanso para volver a montarnos en otra montaña rusa de explosiones, tiros y peleas.
Una película dirigida para los incondicionales de este actor y de los espectadores que gusten de las películas de acción bien facturadas, con un gran número de efectos especiales y una gran optimización de los recursos que tenían a su alcance.
Un saludo.

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